La espondilitis anquilosante (EA) también llamada morbus Bechterewmal de Bechterew-Strümpell-espondilitis_anquilosanteMarie,espondilitis reumática y espondilitis anquilopoyética, es una enfermedad autoinmune reumática crónica con dolores y endurecimiento paulatino de las articulaciones, especialmente a las sacroilíacas, que son las que se encuentran en la zona lumbar, donde se unen la columna vertebral y la pelvis, aunque también puede afectar a otras articulaciones periféricas. (como tobillos, rodillas, muñeca, caderas, etc.)  La espondilitis hace que las vértebras se fusionen y se anquilosen (de ahí su nombre), dificultando o impidiendo la movilidad de las articulaciones afectadas.

En la EA, las articulaciones y los ligamentos que normalmente permiten a la espina moverse y flexionarse se inflaman. La inflamación produce dolor y rigidez que usualmente comienza en la espalda baja. Con el tiempo, la enfermedad puede progresar a la espina superior, pecho y cuello. Como resultado, las articulaciones y los huesos (vértebras) pueden fusionarse, causando que la espina se vuelva rígida e inflexible.

La espondilitis anquilosante puede volverse una enfermedad crónica (de larga duración). La severidad de los síntomas y la discapacidad varían de persona a persona. El diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado pueden ayudar a controlar el dolor y la rigidez asociadas con la ES y reducir o prevenir una mayor deformidad.

Los síntomas dela EA aparecen más frecuentemente en hombres jóvenes de entre dieciséis y treinta años. La enfermedad es menos común en mujeres, quienes tienen síntomas más leves que son más difíciles de diagnosticar.

Causas de la  EA

Por el momento, no se ha conseguido descubrir la causa directa que provoque la espondiloartritis anquilosante. A partir de la investigación sólo podemos hablar de tres enfoques que intentan definir la causa de la enfermedad.

Por un lado hay que destacar la predisposición genética del individuo, ya que es habitual encontrar en la persona afectada el antígeno de histocompatibilidad HLA-B27. Esta teoría no es definitiva pues sólo un 6% de la población es portadora del antígeno, además un 5% de enfermos de espondiloartritis no es portador del HLA-B27, hecho que evidencia que no es necesaria la presencia de esta glicoproteína para desarrollar la enfermedad.

Otra explicación que se propone trata sobre la penetración de fragmentos de bacterias que aprovecharían las debilidades del sistema digestivo para entrar al organismo, aunque esta hipótesis no ha sido probada en ningún momento.

También se acepta la teoría de que puede existir una respuesta inmunitaria desproporcionada, que lucharía contra algunos tejidos propios, aquellos que presentaran mayor semejanza con el antígeno HLA-B27, o con los antígenos de las bacterias anteriormente mencionadas.

Consulta Clinica

La consulta clínica es un escenario de vital importancia para el diagnóstico de la EA. Tanto los síntomas que declara el paciente, como los datos que arroja la exploración física influirán en la decisión que tome el facultativo para investigar una posible espondiloartritis. Si el médico sospecha que puede existir una EA, solicitará diferentes pruebas para confirmar el diagnóstico.  Entre ellas :

Pruebas Radiologicas: Entre las pruebas radiológicas que se pueden realizar para conformar una EA, hay que distinguir entres la radiografía común, que se utiliza en casos de claras sospechas por lo avanzado del caso. ue muestren que la unión sacro iliaca en la parte posterior de la pelvis está afectada. Si los rayos X resultan cuestionables, se puede hacer la prueba más sensible de CAT scan (exploración ultrasónica que manda rayos X a través del cuerpo desde varios ángulos) .Si estas no dejaran claro el diagnostico se pasaría a otra prueba como la Gammagrafia Osea .

Gammagrafía Ósea. Este procedimiento mostrará sobre un placa de radiografía las zonas con actividad metabólica, es decir, lugares donde existe un proceso inflamatorio. Para esta determinación se inyecta al paciente, por vía intravenosa, un isótopo radiactivo de vida media bastante corta, que hará de “marcador fluorescente” en las zonas inflamadas, que se reflejarán en la placa radiográfica.

Es importante tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, las alteraciones radiológicas no se producen antes de los 5 años del inicio de los síntomas.laboratorio

Purebas de Laboratorio: Los análisis de sangre y orina no son tampoco concluyentes para el diagnóstico de la EA, si bien nos aclarará la presencia del HLA-B27 la existencia o ausencia. Además, estos análisis son necesarios durante el transcurso de la enfermedad, pues ayudan a evaluar la actividad inflamatoria, y conocer las consecuencias de la medicación sobre ciertos órganos o fluidos (riñón, hígado,sangre,etc).

Tratamiento

Por el momento, no podemos hablar nunca de tratamiento curativo en la espondiloartritis anquilosante, aunque debemos tener presente que existe el tratamiento paliativo de la enfermedad a través de medicación. Los analgésicos simples o convencionales, como el paracetamol, no adquieren protagonismo en la terapéutica farmacológica de la EA, tomando gran relevancia los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) en general, ayudan a conseguir mayor actividad física y a la obtención de un mejor estado general, además de ejercer una función analgésica.

Cuando el reumatólogo establece el antiinflamatorio adecuado, habitualmente nos preocupa reducir el número de tomas del fármaco, si es posible a tan sólo una, que preferiblemente sería al acostarse, para conseguir mejorar el sueño, además de disminuir la rigidez al levantarse y aliviar el dolor.

Dieta sin almidón

El grupo de investigación dirigido por el inmunólogo londinense Alan Ebringer planteó la hipótesis de que la bacteria Klebsiella pneumoniae es uno de los desencadenates principales de la hiperreacción del sistema inmunitario en el caso de las espondiloartropatías. Esta propuesta sin embargo no es aceptada por la mayor parte de los especialistas en reumatología que no la tienen en consideración. Klebsiella pneumoniae reside en el intestino grueso y se nutre de polisacáridos y del almidón que, por su compleja estructura, no puede ser digerido completamente en el intestino delgado. Ebringer ha propuesto suprimir el almidón de la dieta para lograr disminuir la población de Klebsiellas en el organismo e intentar mejorar los síntomas. Sin embargo esta teoría no ha quedado demostrada según las principales sociedades científicas que la consideran desfasada y no aconsejan como tratamiento la dieta sin almidón, por no considerarla útil y disponer sin embargo en la actualidad de medicamentos eficaces probados en estudios basados en pruebas sólidas y metodología estricta.

La rehabilitacion y actividad fisica 

La rehabilitación se considera como un punto fundamental para ayudar al enfermo de espondiloartritis, pues bien realizada permite conseguir mayor independencia y calidad de vida. Esta terapia esta encaminada a mejorar tanto la movilidad como la flexibilidad de la columna vertebral.

Para seguir este tratamiento correctamente el paciente tiene que estar concienciado del beneficio que le puede reportar tanto a corto, como a medio y largo plazo, pues se puede convertir en una terapia monótona, provocando el abandono de la actividad física.

Tanto en el domicilio, como en centros deportivos, piscinas, gimnasios, etc., el paciente debe seguir unas normas Espondilitissuministradas por médicos rehabilitadores y fisioterapeutas, que incluyen diferentes tipos de ejercicios para mejorar la respiración (evitando la pérdida volumen respiratorio), y actividades que potencien los músculos de la columna y las extremidades, que junto con los adecuados estiramientos ayudaran a prevenir la anquilosis.

En casos severos, donde el paciente se encuentra muy rígido se suele optar por comenzar la sesión con un baño caliente, que proporciona además analgesia, siendo un paso previo para la realización cuidadosa de los ejercicios.

Tambien aconsejamos que visita periodicamente a un Osteopata especializado, la realización de sesiones de Osteoaptia Craneo-Sacra obtienen muy buenos resultado.

Fuente:   Gastón Santacecilia (Osteopata-Nutricionista)

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